La ex tenista argentina, Gabriela Sabatini,  ícono mundial y referente eterno del deporte nacional, llegó este lunes a Pocito invitada por el intendente Fabian Aballay y para cumplir una promesa personal: acompañar a su amigo Ramiro Videla, corredor pocitano que representa a Fuerza Activa en la etapa de hoy de la Vuelta a San Juan.

La presencia de Sabatini transformó la jornada en un verdadero acontecimiento: Vecinos, ciclistas y fanáticos del deporte se acercaron para verla, saludarla y compartir ese orgullo silencioso pero profundo que se siente cuando una figura de su talla elige estar, caminar el lugar y vivir el evento como una más. En Pocito, donde el deporte se vive de cerca y con el corazón, su visita fue celebrada con alegría genuina.

El intendente Fabian Aballay fue el anfitrión de este momento especial, recibiendo a Gabriela Sabatini y acompañándola durante la etapa. Desde el municipio se destacó la importancia simbólica de su presencia y la felicidad que genera en la comunidad pocitana recibir a una de las máximas referentes del deporte argentino, en un evento que vuelve a poner al departamento en el centro de la escena.

Sabatini contó que salió a recorrer las calles pocitanas y dijo "me encantaron los paisajes" mientras saludaba a sus fans.

El lazo entre Sabatini y Videla nació lejos de San Juan, en Suiza, país donde Gabriela reside desde que se retiró del tenis profesional a los 26 años. Allí, volcada hoy al ciclismo de ruta, entrena junto a Ramiro Videla, consolidando una amistad que trascendió entrenamientos y fronteras, y que hoy se materializó en suelo pocitano.

Hablar de Gabriela Sabatini es recorrer una carrera excepcional: campeona del US Open en 1990, ganadora de los Masters de 1988 y 1994, medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Seúl 1984 y campeona junior de Roland Garros con solo 14 años, logros que marcaron a generaciones enteras.

Entre 1985 y 1996, Sabatini levantó 27 títulos individuales profesionales, 12 en dobles y alcanzó el tercer puesto del ranking mundial, dejando una huella imborrable.

Hoy, desde otro rol pero con la misma pasión, eligió estar en Pocito, acompañar a un deportista local y regalarle al departamento una postal inolvidable que combina amistad, deporte y orgullo pocitano.